Alli estaba
la pared a la que la luz no amparaba
a la que ningun dulce viento acariciaba
la que no sostenía nada
sino su propia vacuedad
aqui estaba la sombra
que abrazaba la estaca en la que ardia
lanzando lenguas mudas
gemidos jamás escuchados
alli estaba yo
alli estaba
la marcha de guerra que ensordecía con su belleza
la amenaza que seducía con cortantes promesas
el reflejo cegador que nublaba la cordura
el caliz lleno de bálsamo que al curar quemaba
haciendo aullar de satisfacción
alli estabas tu
el espejismo que alumbro mi pared
para luego desaparecer.

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