Saludo al tiempo, destrozo natural que deja la desesperanza
en aquellos que aún sueñan.
Saludo a las lágrimas, corrientes de recuerdos
oxidados por el descuido.
Saludo al olvido, bálsamo que cura quemando.
Saludo al destino, excusa mediocre
de los patriotas sin tierra.
Y saludo al vacío,
al precipicio ante los pies de aquellos cansados de caminar
y dispuestos
a saltar.
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